Inteligencia Artificial y aprendizaje (o no)
Se siente una vibra de cambios en los paradigmas de cómo hacemos las cosas. El pasado diciembre del 2025 asistí a 4 seminarios que anunciaban el uso de la inteligencia artificial dentro de las aulas. Asistí porque tengo la convicción de que las formas de cómo se hacen tareas, investigación y estudiar está lentamente transicionando. Digo lentamente porque la manera que nos enseñaron a aprender está siendo abatida por cómo realmente las innovaciones tecnológicas nos enseñan a aprender hoy. Hablo, por ejemplo, de cómo pasamos a investigar en enciclopedias, revistas e Icaritos a la enciclopedia digital Encarta en los 90s; como pasamos de disquetes a CDs; de archivos guardados en elementos físicos, al acceso a internet. Con la popularidad adquirida por Google para hacer búsquedas en archivos que no estaban al alcance de la mano, de un CD. Descargar al computador información creó otra forma de aprender. Entre el 2010 y el 2020 ya sin la necesidad de descargar, podemos ver tutoriales y leer libros sin necesidad de descargar. Después de la pandemia en 2020 surge la inteligencia artificial, que puede encontrar información sin necesidad de leer el tutorial o el libro en su totalidad. Las formas de estudiar vienen digeridas por sistemas diseñados para predecir estadísticamente algo que el usuario precise leer.
¿Qué información realmente precisa alguien que necesita aprender?
Según la RAE es “adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia” o “fijar algo en la memoria” según el punto de vista lingüístico. ¿Estamos adquiriendo el conocimiento? ¿Estamos estudiando y/o teniendo una experiencia?
En mi opinión, depende del objetivo y de cómo se use. Es fácil decirle a ChatGPT “Crea una imágen de un árbol peleando con Godzilla” para su entretenimiento, o “Hazme un resumen del libro X” porque quién requiere esto debe tomar un examen de un libro que debió haber leído en un mes. Honestamente, veo muy lejana la adquisición de conocimiento que se pudo haber obtenido de la lectura del libro de principio a fin, o la obtención de una experiencia de percibir intenciones, emociones, sentir e imaginar escenarios intencionados por el autor del libro. O que lleve al aprendizaje ligado a la creación que pudo haber dado el haber dibujado el árbol peleando con Godzilla. Se omitió por completo la experiencia de la imaginación.
En otro contexto, si se utiliza un prompt correcto
“ Actúa como un Analista de Marketing Senior con 10 años de experiencia en investigación estratégica. Tu objetivo es realizar un análisis de mercado exhaustivo para la empresa [Nombre], que opera en [Zona Geográfica] y vende [Producto/Servicio].”
Y a esto además le agregas contexto, tareas a realizar – entre otros- , puedes obtener un asistente que haga el trabajo que haría un Analista de Marketing Senior.
Esto no garantiza que el trabajo cumpla su meta. Aún así se requeriría la experiencia de 10 años de un humano que corrobore que esta información es correcta, que vea que funciona en el contexto sociocultural en el que se está realizando la consulta, las variables del ambiente, las tendencias ideológicas, entre muchas otras características que desarrolla un individuo con 10 años de experiencia. Sin olvidar que las IA actuales “alucinan”, también, entregan información tergiversada. Si un estudiante de Marketing utilizara el prompt para crear este análisis de mercado para una tarea de la universidad ¿Qué aprendizaje obtendrá? Si un pequeño emprendedor utilizara este prompt para ayudarse a entender el mercado ¿Servirá a su propósito? Si lo utilizara el mismo especialista senior en Marketing ¿Con qué fin lo utilizaría si él ya maneja estos temas?
En la adquisición de conocimientos es en donde existe la duda más grande. Se siente extraño pensar que los futuros graduados no hayan obtenido los conocimientos necesarios para desenvolverse en la vida real. No me gustaría saber que a mi futuro dentista Gemini le hizo sus tareas. Por otra parte, nadie me asegura que a mi actual dentista otra persona no le haya hecho las tareas, o que haya copiado en sus exámenes, o que haya tenido buenas calificaciones, o que se le haya olvidado, o que… bueno, infinidad de otros escenarios. ¿Que tal si Gemini le otorgó a mi futuro dentista la posibilidad de acceder a textos que sin él (IA) jamás hubiera entendido algo que le costaba muchísimo?
Este era un tema que propusieron en la Universidad del Desarrollo en Santiago en donde mostraron a participantes en el Concurso EdTech UDD para startups, y la promoción del pensamiento computacional y la alfabetización digital. Mostraron el caso de cómo un chatbox puede ayudar a alguien a comprender mejor un tema en particular en su rol de escucha activa dentro de una página que contiene videos y textos, volviendo al estudiante un ente activo al hacer que se haga partícipe con preguntas y respuestas que vengan del chatbox. El porcentaje de mejora en sus notas fue de cerca de un 20%, lo cual no es menor. El ganador del concurso fue alguien que promovía las habilidades blandas a través de tecnología y juegos. Ellos ya estaban vendiendo este programa a distintos colegios en Chile. ¡Pero claro! El objetivo del uso de las tecnologías va más allá de aprender a programar, va en búsqueda de mejoras en desarrollar las capacidades humanas, incrementando la participación y colaboración entre pares. Mismas habilidades que carecemos al momento de iniciar nuestra vida laboral. Hay un problema que resuelve.
En fin. La Inteligencia Artificial está para el servicio humano, para ayudarnos a mejorar nuestras propias capacidades. Usarla inteligentemente es clave. No para hacer nuestro trabajo, sino para incrementar nuestras posibilidades de mejorar la experiencia de aprendizaje y la experiencia humana de vivir y disfrutar los procesos de vida, no para reducirla.

